Entrevista a Ana María González

“El mayor beneficio para docentes es que ceden el control en el proceso de aprendizaje dando protagonismo a estudiantes”

Profesora de Educación Media, Ciencias Naturales y Biología. Cuenta con más de 30 años de experiencia como docente. Su trabajo se enfoca en liderar, capacitar y acompañar a profesoras y profesores de Chile y Latinoamérica en la implementación de la visión de la Enseñanza para la Comprensión y Culturas del Pensamiento.

El mundo cambiante en el que nos encontramos exige que sus ciudadanas y ciudadanos no solo obtengan conocimientos, sino que también los comprendan profundamente para que puedan tomar las decisiones correctas en sus vidas. El actual contexto, en el que los cambios no solo no se terminarán, sino que se profundizarán, hace que el principal reto de las y los docentes hoy sea: educar para lo desconocido.

Lo anterior nos llama a trasladarnos de una metodología tradicional de enseñanza, en la que las y los estudiantes cumplen un rol pasivo como receptores de información, hacia una metodología constructivista, en la que se convierten en actores reflexivos, guiados por sus docentes que fomentan el conocer el punto de vista de sus estudiantes.

En la siguiente entrevista, Ana María González, Especialista en Enseñanza para la Comprensión y Culturas del Pensamiento, además de speaker del Seminario Internacional de Metodologías Activas, organizado por Fundación Educacional Seminarium, explica las bondades de esta visión, así como los principales desafíos que enfrentan las comunidades educativas que la implementan.

¿Qué es la Enseñanza para la Comprensión y las Rutinas del Pensamiento?

La Enseñanza para la Comprensión es un marco que concibe el aprendizaje como un proceso que trasciende la adquisición de conocimientos y el desarrollo de habilidades bien automatizadas, enfatizando de manera intencionada y explícita el desarrollo de desempeños que les permitan a las y los estudiantes pensar y actuar con flexibilidad a partir de lo que saben.

La idea principal es usar el conocimiento y las habilidades aprendidas en nuevos conextos o en situaciones no familiares, potenciando aprendizajes más significativos, profundos y duraderos que sean útiles para resolver los problemas que la sociedad actual nos plantea.

En tanto, si queremos avanzar hacia una cultura del pensamiento debemos dar espacio a la participación, la interacción, el diálogo y la aplicación práctica del conocimiento. Las escuelas que fomentan la cultura del pensamiento son aquellas donde el pensamiento tanto individual como colectivo se valora, se hace visible y se promueve de manera cotidiana y habitual en todas las y los miembros del grupo.



¿Qué beneficios otorga para las comunidades escolares el aplicar esta visión en la escuela?

En las y los estudiantes he podido constatar que hay un incremento de la motivación, interés y participación de las y los estudiantes durante las clases. Se observa cómo van desarrollando diversas habilidades del pensamiento y van mejorando la forma en que comunican y comparten sus pensamientos y comprensiones. También he visto un mayor desarrollo de la autonomía y compromiso de las y los estudiantes en su propio proceso de aprendizaje, lo que se suma a mejoras en el rendimiento académico.

En tanto, para las y los profesores el mayor beneficio ha sido aprender a ceder el control en el proceso de enseñanza-aprendizaje dándole mayor espacio y protagonismo a estudiantes tanto en los procesos de aprendizaje como en los procesos evaluativos. Además, han aprendido a desarrollar un rol más mediador focalizándose más en el diseño y planificación de experiencias de aprendizaje que efectivamente desarrollen el pensamiento y la comprensión, entendiendo que los contenidos disciplinares no son un fin en sí mismo sino un medio para pensar y desarrollar diferentes habilidades.
¿Cuáles son los principales desafíos que tienen las y los docentes y líderes escolares al momento de llevar esta visión a sus escuelas?

El rol de los equipos directivos es crucial puesto que son ellos quienes toman las decisiones institucionales. El trabajo con este marco requiere de estudio, preparación, recursos, trabajo en equipo y, sobre todo, cambios de paradigma que muchas veces están muy arraigados dentro de nuestras comunidades educativas. Es importante generar los espacios, tiempos y asegurar las condiciones para poder implementar la Enseñanza para la Comprensión en las aulas.

En el caso de las y los docentes, aparte de formarse en el marco, he visto que lo fundamental es tener el convencimiento y las ganas de innovar teniendo claro que la Enseñanza para la Comprensión no significa un borrón y cuenta nueva. Muchas veces lo que hay que hacer son cambios o ajustes en las planificaciones ya existentes mejorándolas con diferentes desempeños o rutinas que hagan pensar y permitan desarrollar comprensiones más profundas.


¿La Enseñanza para la Comprensión aplica para todo tipo de escuelas sin importar su contexto?

Sí, por supuesto. Aunque los desafíos que vivirán son diferentes. Todas las niñas, niños y adolescentes pueden desarrollar el pensamiento y avanzar en sus comprensiones, bien lo señalan Lauren Resnick y Carol Dweck con la idea de la modificabilidad de la inteligencia.

Del mismo modo, todas y todos los docentes pueden trabajar con este marco, hoy día hay muchos lugares donde encontrar información o donde capacitarse y la verdad es que es un enfoque desafiante pero amigable que a las y los profesores les hace mucho sentido.

El Seminario de Metodologías Activas

El Seminario de Metodologías Activas, a desarrollarse entre los días 4 y 5 de mayo del 2022, contará con la participación de Greg Green, Creador del Aula Invertida; John Larmer, Autor del “Estándar de Oro” del Aprendizaje Basado en Proyectos; José Manuel Diego-Mantecón, Subdirector del Departamento de Matemática, Estadística y Computación, Universidad de Cantabria (España); y Ana María González, Especialista en Enseñanza para la Comprensión y Culturas del Pensamiento.