Las múltiples dimensiones de la convivencia escolar

Cómo resolver los problemas de convivencia se ha convertido en una inquietud generalizada y latente a nivel social. Aunque es necesario y urgente aprender a convivir con otros, no es una tarea fácil de llevar a la práctica: la convivencia es un concepto multidimensional que acoge todas las relaciones e interacciones interpersonales.

En el ámbito educativo, la demanda de los colegios por trabajar aspectos relacionados con la convivencia, el clima escolar, el acoso o la resolución de conflictos ha ido en aumento. Los problemas de convivencia y clima relevan no solo la fragilidad de las relaciones sociales y de los lazos afectivos, sino que también la calidad de ellas influye en la percepción de bienestar y en el sentido de pertenencia al interior de la comunidad escolar.

Convivir considera elementos, valores y criterios que controlan las interacciones, como también elementos morales, cognitivos y emocionales.

Los estudiantes pasan una gran cantidad de horas en la escuela y la mayor parte de ese tiempo lo viven al interior de la sala de clases. En este espacio es donde se producen las principales interacciones y se crean los vínculos más sólidos entre pares.

Al respecto, diversas investigaciones −e incluso los resultados del SIMCE−, han evidenciado la relación entre el clima emocional del aula, la calidad de la convivencia escolar y el rendimiento académico. Un clima positivo en el aula permite una mayor predisposición para trabajar colaborativamente y con mayor motivación, lo que favorece el aprendizaje entre los estudiantes.

En este sentido, los planes de convivencia son un recurso al alcance de las comunidades escolares, una herramienta para gestionar los modos de convivir en las escuelas que permite anticipar y afrontar mejor las dificultades.

Un individuo se considera a si mismo como parte de un todo, cuando a partir de su propio bien busca el bienestar de toda la comunidad. Es por esto que en nuestras propuestas para los colegios planteamos fomentar un trabajo que genere estilos de relación que prioricen el cuidado, el desarrollo socioemocional, la participación, la colaboración y el respeto, de forma de generar una comunidad de curso sana y fuerte que influirá en el clima y la comunidad escolar en su globalidad.

Arlette Sandoval, Directora Editorial de SM